lunes, 15 de septiembre de 2008

Psyché

Psique.

Del griego ψυχή (psyché), cuyo significado es “alma”, entendiéndolo como la energía vital que nos acompaña hasta la hora de la muerte, ese ultimo hálito de vida que escapa al espirar, soplar... el cual es significado del verbo ψύχω (psycho) curiosamente. Así psyché puede llegar a significar la respiración, la vida misma.

Es el conjunto de procesos de la mente, todo aquello que se remueve en nuestras cabezas. Rige tanto el subconsciente como el inconsciente. Nos implica en el entorno, nos ata con los sucesos que nos rodean y nos permite aprender y relacionarnos. La psique reina sobre las emociones y sensaciones... nos dota de inteligencia y a algunos animales de cierta consciencia peculiar que nos permite reconocernos como fichas de un gran juego y tomar parte en él.

Se podría hablar largo y tendido de la psique, de su lado metafísico, espiritual, del aliento de la vida, el ser... Podría divagar horas y horas sobre las personas que han intentado estudiarlo y comprenderlo, catalogarlo y diseccionarlo. Hablamos de una maquina que usa incógnitas por engranajes y sus cintas y cadenas tiran de nuestros sentidos haciéndonos tambalear entre la cordura, la locura, los sentimientos encarnados, los miedos arraigados, pequeños fallos de fabrica en ocasiones o quizás simple suciedad de donde no supimos mirar a la hora de limpiar.

Tan basta es la psique que no encuentra lugar adentro de su jaula de carne e impulsos eléctricos que crean un lienzo sin límites físicos. La psique no se toca, ni se huele, ni se oye... ahí está. Pero puede que haya quien prefiera no creer en ella.

Y sin embargo, mientras la respuesta escapa entre mis manos como un puñado de polvo y arena no puedo mas que evitar contar esos graciosos granitos que se deslizan entre mis dedos y remover entre los engranajes, tic tac, del ritmico mecanismo de reloj.



¿Que es la psique...?


lunes, 1 de septiembre de 2008

Una polilla. Se ha colado por un hueco de la ventana. Qué hará ahí adentro, si hay más luz afuera. Además está oscuro, y en los lugares oscuros hay arañas, y las arañas tejen telas, telas que no se ven. Pero ahí están, y la polilla no lo sabe. ¿Por que no las vera?¿Sabrá que existen? ¿Alguna polilla le habrá contado a las otras alguna vez que existían? ¿O ninguna polilla a regresado de una para contarlo a las demás? Claro, tenía que ser eso... esa polilla no sabía lo que podría encontrar allí. ¿Sería mejor decírselo o ver como caía presa de su ignorancia? O quizás tuviese suerte y no le pasara nada... pobre araña... ¿esque nadie piensa en ellas?

Ela se levanta del rincón en el que estaba sentada, en el suelo, apoyada contra una pared desconchada y cochambrosa. Se filtraba la luz de la noche por entre los maderos que intentaban tapar difícilmente el hueco de la ventana, como las manos de un niño curioso que abre los dedos cuando se tapa la cara porque quiere ver y no. Con lentitud se acerca hasta donde revolotea la gorda polilla, no tiene prisa ni acercándose a un animal que en dos aleteos podría despistar hasta a un gato. Pero ella sabe que la polilla no irá a ningún lado, solo mueve sus alitas plateadas de arriba abajo, arriba abajo... Extiende una mano y... ya es suya. Pobre polilla, ella entró tan tranquila por un hueco de la ventana porque nadie le di
jo que adentro había arañas, tejiendo sus telas, esperando a todas esas polillas que por ignorancia entraban allí. ¿Pero qué buscarían allí?

-¿Que buscas polilla gorda y peluda?¿Qué buscas?- Ela la mantiene sujetándola con 2 dedos de cada mano en cada ala. Se sienta de nuevo donde momentos antes había estado, quien sabe por cuanto tiempo.- Aquí no hay nada ¿sabes?, noo, no hay nada. Solo arañas gordas y hambrientas esperando polillas grandes y jugosas como tú. Pero eso tu no lo sabías ¿eh? Y si ahora te suelto...¿se lo dirás al resto de las polillas del mundo?
La cosa suele funcionar así, tu sabes algo, algo importante, algo malo, algo horroroso... y se lo tienes que contar a tooodoos, para que tengan cuidaaado y no puedan vivir eso tan maalo y horrorooooso. ¿Pero y entonces?- su voz cambia de tono, del dulce sonido de los murmullos que le brindaba al insecto a una rabia contenida difícilmente, alzando la voz por momentos- ¿¡Entonces quién pensará en las arañas?! ¡Dime!¡Quién!¡Quién!- arrancándole ambas alas coge el insecto por el blando cuerpo y levantándose rápidamente , a grandes zancadas, se mete en la habitación de al lado. Allí abre un viejo armario donde hay una gorda y peluda araña estática en medio de su tela. La mujer lanza con desprecio la polilla mutilada a la red. Nada mas rozarla y engancharse en ella la araña acude al inesperado banquete. Mirando con unos ojos que parecería a punto de estallar en lágrimas si no fuera porque estaba vacía de ellas la mujer cierra la puerta del armario de golpe gritando.- ¡Mira quien piensa en las arañas!


-Y las alitas en el suelo- murmura mientras se agacha a recoger las dos extremidades brillantes del insecto y las observa girándolas con los dedos- sin las alitas no eres nada... alitas de plata.

(extracto del 2005)


De polillas culpables e indefensas arañas acechantes, da comienzo este paseo por la espiral del caos.